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domingo, 15 de enero de 2012

Spotify e IMSLP

 El uso de aplicaciones y herramientas web de temática musical es muy amplio y utilizado, pero lo cierto es que, en la inmensa mayoría de los casos, su utilización es lúdica. La gran cantidad de redes sociales de contenido musical y los sitios para compartir archivos de audio, vídeo o pdf, unido a la resolución de algunos de los conflictos de derechos de autor, han propiciado una serie de recursos de gran valía, tanto en el ámbito docente musical como en todas las actividades musicales en general. 
 Antes, la manera de poder escuchar y analizar las partituras en el aula en asignaturas como análisis musical, armonía, formas musicales o composición, no era otra que cargar con pesadísimos libros de partituras un día y otro, y transportar varias cajas de cd's para poder escuchar cada obra. Eso ya era incómodo de por sí, además de costoso pues, para evitar que cada profesor tuviera que llevar su material cada día, este material se compraba por el centro para que permaneciera en él. A esto hay que añadir que había que andar haciendo fotocopias para cada uno de los alumnos, a veces de obras que ocupaban un número importante de páginas.


 Por supuesto que se encontraban soluciones ingeniosas para facilitar el trabajo pero nada comparable con las nuevas herramientas que la red ofrece. Hay dos que yo uso a diario en mis clases y que no por ser simples y muy conocidas son menos interesantes. Me refiero a Spotify y a IMSLP. La primera cubre uno de los dos flancos esenciales en el manejo de material musical en el aula: la audición de partituras. En las clases lo necesario suele ser poder escuchar una obra o fragmento, y si es de diferentes versiones, mejor; se escucha siguiendo la partitura y se analiza. Por ello, una herramienta como Spotify, aún en su versión más básica gratuita, ofrece todo lo que se necesita para trabajar. En el caso de la música clásica es especialmente interesante porque podemos acceder a múltiples versiones de una misma obra, lo que proporciona una visión más crítica de lo que se escucha. Spotify es más que conocido por todos, por lo que no os aburriré hablando sobre esta aplicación y sus características.   



 IMSLP (International Music Score Library Project) no es en sí una aplicación sino una inmensa biblioteca musical que incluye partituras, audios, libros, una revista/blog musical y una serie de foros que lo convierten en un  recurso inigualable en contenidos de música "clásica". La sección de biblioteca (Petrucci Music Library) tiene una estructura wiki y se alimenta de las aportaciones de sus usuarios. Puede usarse con la tranquilidad de que casi todas son "public domain", lo que hace sin embargo que los compositores más recientes no estén presentes, al estar muchos sujetos aún a los derechos de autor; de lo contrario IMSLP sería perfecta. Por sacarle otro defecto, las ediciones de las obras a veces no son precisamente las mejores, al estar también muchas de ellas sujetas a los derechos de las editoriales. Por lo demás, es un verdadero tesoro para la docencia musical y para el músico en general, al disponer de casi toda la historia de la composición musical clásica en pdf al toque de un "clic". No más fotocopias; un archivo y listo!



 

De lo excepcional a lo imprescindible: la web 2.0 antes de la web 2.0

 Si pienso cómo era la enseñanza en mi campo, el musical, cuando empecé a dar clases y cómo es hoy, la sensación puede llegar a ser inquietante.  Para empezar, muy pocos alumnos tenían un ordenador en casa, e internet era algo ajeno a nuestras vidas. Poco a poco íbamos haciendo importantes inversiones en PCs  con menos memoria que un pez y  monitores titánicos, y, en no demasiado tiempo, adornábamos nuestros escritorios con aparatosos y ruidosísimos módems. Empezamos a exigir más rapidez, más funciones, más aplicaciones, y se llegaba, como en el caso del programa Sibelius (1993) en música, a  comprar ordenadores específicos para una aplicación determinada, a la espera de las versiones Windows.

commodore 64 15 Anuncios de ordenadores antiguos
 Nos dimos cuenta de que las queridas máquinas de escribir servían ya de poco y que los procesadores de texto, por rudimentarios que fueran, que lo eran, las superaban por goleada. Nos acostumbramos a que nuestro ordenador nos corrigiera las faltas de ortografía, a que todo era corregible a tiempo y a que la información apenas ocupaba espacio.
 Yo diría que la normalización de internet, su "socialización", al menos en mi entorno, no necesitó más de tres años en gestarse; de ser una casi excentricidad pasó a ser imprescindible. Al principio lo usábamos como quien visita una especie de gran enjambre de escenarios cargados de información. Pero la verdadera revolución no era la tecnológica, como a primera vista pudiera parecer, sino la social. En mi caso hubo un momento muy concreto en el que me di cuenta de que ante mi había mucho más que una utilidad para el trabajo, el correo o el chateo. Gracias al contacto con una red muy especializada, innovadora y con una buena gestión de las relaciones, conseguí superar un pequeño problema en la crianza de mi primer hijo; una herramienta que luego se englobaría dentro de las 2.0, en concreto un foro, me ayudó por primera vez. Desde ese momento, mi respeto y "lealtad" hacia la red se hicieron inquebrantables, o casi. Y esto último no era del todo fácil, porque no faltaban las voces reaccionarias que criticaban ferozmente ese entorno virtual, desnaturalizado y artificial que la tecnología proporcionaba.
 Para los músicos la creación de los programas editores de partituras (Encore, Sibelius...) dio un vuelco en la creación y edición música. Por un lado, cuando un compositor creaba una partitura no podía escucharla hasta que alguien quisiera tocarla, cosa harto difícil, y los nuevos programas daban la opción de poder oír lo que se escribía, aunque con unos timbres que dejaban mucho que desear, eso si. Pero además, la caligrafía musical es difícil, y en muchos casos se encargaba a un "amanuense" la labor de pasarla a limpio, y ahora los nuevos programas iban facilitando esta labor. En éstos momentos, el contacto en red de los pocos que en un principio usaban estas aplicaciones resultó ser esencial para salvar más de un problema con ellas.

 En estas primeras entradas del blog se nos pedía comentar nuestras experiencias con las herramientas 2.0 y aportar algo sobre ellas. Hay ya muchas entradas estupendas (todas lo son) hablando de ello, y en lo sucesivo intentaré contribuir algo al respecto, sobre todo en el campo musical. Mi experiencia con los recursos 2.0 ha sido muy progresiva y las aplicaciones que he hecho de ellos múltiples y me pareció que hacer una pequeña restrospectiva personal podría ser otra forma de colaborar.